Todo está en el cuerpo

Nuestro cuerpo muestra lo que hay en nuestro interior, posturalmente, nuestra forma de caminar, de expresarnos, nuestros dolores, bloqueos. NUDOS CONTRACTIVOS..

Ademas somos sistemas de energía, captamos y gastamos continuamente energía para vivir y ese intercambio lo hacemos a través del cuerpo. Este proceso es parte del flujo del macrocosmos en todo el universo, inmerso en la misma danza de contracción y expansión que es la melodía de la vida, también de la nuestra. A través de la comida, y los procesos metabólicos nos sumamos a este intercambio universal, y puede ocurrir que en el camino de entrada o de salida, parte de esa energía quede retenida o bloqueada en el cuerpo en forma de nudos de tensión, contracciones musculares enfermedades, o sufrimiento psicológico. Si prestamos atención lucida a nuestro cuerpo, y de forma sostenida, seremos capaces de descifrar su mensaje, de desbloquear sus canales obstruidos, y de incorporar nuevas memorias mas libres.

“La mayoría de las enfermedades entran cuando usted no esta presente en su cuerpo.” Eckhart Tolle

Como todos sabemos para poder realizar nuestros movimientos necesitamos músculos. Un músculo es un haz de fibras, cuya propiedad mas destacada es su capacidad de contraerse. Al contraerse, se acorta y se tira del hueso o de la estructura a la que está sujeta. Una vez terminada su función recupera por propiedad elástica su posición de reposo. Disponemos de tres tipos de tejido muscular: el estriado, el liso y el cardiaco. Los músculo estriados son rojos, de contracción rápida y voluntaria. Se insertan en los huesos a través de un tendón, por ejemplo, los de masticación, el trapecio, que sostiene erguida la cabeza, o los gemelos de las piernas. Los músculos lisos son de contracción lenta e

involuntaria, tapizan tubos y conductos. Se encuentran por ejemplo en los vasos sanguíneos, el tubo digestivo, etc. El músculo cardiaco es un caso especial ya que es una variedad de músculo estriado pero de contracción involuntaria.

El Sistema activador reticular ascendente (SARA), se encuentra integrado por diferentes núcleos cerebrales y tiene la función de mantener el asiento básico de consciencia y mantener al ser humano despierto. Hay determinados estímulos que activan el SARA como el hambre, la falta de oxigeno, la adrenalina, la actividad cortica, o la sobreestimulación sensorial. Fisiologicamente, este sistema va agotando su capacidad funcional de forma cíclica sobreviniendo el sueño. Por otra parte, la llegada de estímulos nuevos puede reactivarlo reapareciendo así nuevamente el estado de vigilia. Desde el punto de vista neuropsicológico, la atención viene a ser la expresión de la actividad del SARA (atención involuntaria) y de los hemisferios cerebrales, sincronizados por la actividad de los lóbulos prefrontales (atención voluntaria).

Así mismo controla la actividad de los músculos estriados, controla la sensibilidad somática y visceral a través de mecanismos de compuerta que modulan la entrada del dolor, gestiona el sistema nervioso autónomo, control endocrino a través del hipotálamo, y posee influencia sobre los relojes biológicos regulando los ritmos circadianos.

Leyendo esto, no queda duda de la importancia del SARA en la regulación de la conducta motivada y la atención consciente sostenida, junto en colaboración de otras estructuras cerebrales.
Ahora bien, este sistema que esta en relación con el hipocampo, si los estímulos recibidos son conocidos y no peligrosos, no reaccionará, en cambio si son desconocidos o peligrosos aumentara su actividad hipocámpica pro supervivencia. Para cerrar este circuito, SARA e hipocampo se rigen por la Amígdala cerebral responsable del condicionamiento del miedo como se ha explicado en el inicio de este escrito.

Por ello cuando un estimulo es considerado peligroso por la amígdala o el hipocampo, la primera actuará sobreestimando al segundo de tal manera que áste sobreestimule al SARA aumentando así la actividad cortical y junto a esta producir una alteración del estado de vigilia normal.

Las teoría de W.Reich y A. Lowen sobre la coraza muscular aportan entendimiento sobre el significado de los bloqueos musculares, de la actitudes corporales y como la implicación del sistema neurovegetativo se basa en mecanismos de defensa para el cuerpo. Estos se centraban en la psique y la coraza muscular. Métodos como Meziérès nos facilitan el acceso a esos espacios liberando las tensiones profundas que en ellos habitan. El Siatsu, la Técnica Alexander, Feldenkrais, la Diafreoterapia, Rebirthing, entre otros,…también palpan esa realidad energética.

El cuerpo es el instrumento que nos permite vivirnos, abriendo o cerrándose, expandiendo o contrayéndose, oscuro o iluminado, todo integrado, dando vida a un ser más rico que un psico-cuerpo.

Extracto del libro Crianza Consciente de Leire Benito (Fundadora de Mindfulkids)