En la actualidad se hace cada vez más difícil captar la atención de niños, niñas y adolescentes, e inclusive de adultos. Estamos atravesando una época donde los estímulos cambian continua y rápidamente; estamos en la era del “zapping”, teniendo que escoger una opción de entre varias, cientos, a veces miles. Cada vez más se consulta por niños distraídos, niños que han perdido el interés por estudiar, por atender en clase.

La atención puede mejorarse y entrenarse.

La capacidad de captar y centrar la atención es el paso previo al aprendizaje y la memorización.

¿Qué es la atención? Es una función cognitiva que nos permite detectar cambios en el medio ambiente, nos permite fijarnos en uno o varios estímulos dejando de lado otros. Toda información nos llega al cerebro a través de los sentidos. Esta información es procesada, almacenada y activada a través de toda una estructura cerebral. Pero nuestro cerebro no está equipado para procesar tanta información como la que se recibe hoy en día, por tanto, hay determinadas áreas encargadas de seleccionar solo la información crítica para la supervivencia y proteger al cerebro, mediante filtros, de sobrecarga de información. El primer filtro que debe atravesar el estimulo externo para llegar al cerebro, se ubica en el tronco cerebral y es el llamado SARA (sistema activador reticular ascendente), si lo pasan, llegan al TÁLAMO, donde se integran y son procesados para evaluarse como placer/dolor, como a favor o en contra de la supervivencia. Para lograr un adecuado medio ambiente de aprendizaje, y lograr que el SARA sea activado por estímulos relevantes, se debe brindar un ambiente limpio, ordenado, con elementos conocidos, y un docente que se asocie con placer y seguridad. Dicho contexto brinda seguridad y tranquilidad y favorece el aprendizaje cognitivo-ejecutivo que se desea alcanzar. Asimismo, se pueden utilizar ciertas estrategias que apoyan a la activación del SARA por ejemplo sorpresas y novedades. Luego podremos llegar a áreas más elevadas del cerebro.