Durante el embarazo, los miedos más grandes que tenía, eran si tendría la posibilidad de poder dar pecho a mi hijo, y si me dolería, estos dos miedos, hicieron que hiciera lo que  intento hacer siempre con los miedos, los atravesé, la mejor herramienta para abordar el miedo, es la información, quizá, al principio, cuanta más tenemos, más miedo podemos tener, pero llegará un momento que la seguridad que nos va a aportar toda la información recapitulada, nos ayudará a afrontarlo mejor. Habrá casos en los que por algún motivo no se podrá o querrá dar pecho, fuera juicios, no por no dar el pecho quieres menos a tu hijo o eres menos madre.

Los humanos, aprendemos por imitación, así que, si se tiene la oportunidad, es aconsejable observar a otras mamas como dan pecho a sus hijos, yo fui a un grupo de lactantes al que podías ir estando embarazada, esto me ayudó, junto a más información, a que cuando el día llegó, ya tenía las herramientas necesarias, me había anticipado, eso nos muestra que el miedo es adaptativo, y que mientras lo atravesamos debemos aprender de él, mientras lo respiramos podemos pedirnos ¿para que estas? ¿De qué me sirves? Seguramente eso nos llevará a unos objetivos en los que trabajar alejándonos del miedo sin darnos cuenta.

Lo más importante para una lactancia consciente, es ser consciente de ella… saber que está en nuestra naturaleza dar pecho y recibirlo, así que realmente estamos programadísimos para ello. Y no tiene que doler, no duele, en el caso que lo haga, para y toma consciencia, respira, respira hasta conseguir un respiración pausada y que nos ayude a estar en calma y a transmitir paz a nuestro pequeño o pequeña.

En primer lugar, dejamos que sea el bebé el que se agarre al pecho (no le ponemos el pezón en la boca) sino que se lo acercamos a la nariz, el movimiento que hará para coger el pecho va a ser lo más seguro la adecuada, ya que va a hacer que el bebé abra mucho la boca y se agarre bien.

En segundo lugar, mirar el agarre, hay que ser consciente de la postura, tu barriguita y la suya se encuentran de frente (vigilar que la cabeza del bebé no este girada, tiene que quedar en línea con el cuerpo, y con la boca debe conseguir hacer vacío con el pecho dentro (no solo el pezón, si no buena parte de la aureola), la boca queda a lo pececito, es decir, con los labios sacaditos.

Una vez ya este agarrado, podemos mirar su mandíbula, esta se deberá mover hasta las orejas, por no decir, orejas inclusive, si oímos cloc cloc cloc, está cogiendo aire, así que nos separamos, si notamos que hay un poco de vacío y nos podemos hacer daño, con el meñique abrimos la boquita desde la comisura y eso hará que el pecho se suelte… y empezamos de nuevo por el punto uno. Llegará un momento que será automático, y os haréis expertos.

Tips:

  • Aceite de oliva y pecho al descubierto todo lo que se pueda
  • Yo, un mes antes de cumplir, me ponía una crema en el pezón para ir hidratándolo (se llamaba purelán, fue el consejo de una amiga y a mí, me funcionó)
  • La lactancia materna, es a libre demanda, y durante el tiempo que los dos necesitéis, es cosa vuestra, alejaros de las creencias limitantes y confiad en vuestro instinto, aunque tenga dos años le sigue beneficiando, y si tiene 9 meses pero no quiere más, hay que respetarlo, así que “mente de principiante” y sin juicios, habrá momentos duros, pero es muy bonito.
  • Fabricamos tanta leche como estimulemos el pecho, es decir, si queremos tener más leche hay que ponernos más al bebé a mamar, si dejamos que se aliente con el chupete dejará de pedir pecho y con ello baja la fabricación (¡ojo! Yo lo he usado, y creo que es una gran herramienta, pero hay que asegurarse que no es hambre lo que tiene el niño o niña cuando llora, antes de dárselo). Y si alguien te dice, ese niño pasa hambre, y tú estás segura que va cogiendo peso en cada visita al pediatra, puedes decirle tranquilamente que no, que el bebé come conscientemente y por tanto, felizmente todo lo que quiere.
  • Mira a tu hijo mientras toma pecho, seguramente él te buscará la mirada, y si estas con el móvil o en otros asuntos te perderás esa maravilla, si por cuestiones de trabajo, no tienes otra opción, intenta mantener contacto intermitentemente, sosteniéndole la mirada si os la cruzáis.