Entre dos polos: la fusión y la individuación

El grupo es el lugar humano que facilita el paso del “yo” al “nosotros”. Sin “nosotros” no hay grupo porque no hay comunicación ni interrelación. Más que la semejanza, un “nosotros” vivo e interactuante está en la base del grupo, lo cohesiona y lo hace evolucionar como el organismo vivo que es.

Es interesante constatar cómo desde el nacimiento, el ser humano, y casi todos los seres vivos, nos movemos en una polaridad cuyos extremos son la

fusión y la individuación. Dos polos que parecen estar en conflicto: si consigo uno, pierdo el otro; nos vivimos oscilando entre el “más vale solo que mal acompañado”, y el “nada vale señorío sin compañero ni amigo”. Pero ¿cómo es posible que estas dos cuestiones, tan universales, sean contradictorias? ¿Cuál es la raíz de esa tensión?

¿Cuál es tu experiencia llevando grupos? ¿Qué conflictos surgían?