Un día de estos, escuché de la boca de Jürgen Klaric, expublicista, ahora focalizado en Neuromarqueting, que a los humanos nos gusta un cierto peligro, yo creo que por eso somos tan «masoquistas» y nos estamos enjuiciando constantemente, a nosotros mismos y a nuestro entorno, porque aunque suene a broma, estar constantemente viviendo desde el juicio nos lleva a un nivel de vida realmente peligroso… ya que nos lleva a introducir en nuestras vidas la ansiedad, depresión, la frustración, etc.

Os propongo empezar con ser conscientes, DESPERTARNOS e ir llevando un registro de cuantas veces somos jueces, que solemos juzgar y cómo no nos ayuda en nada:
– De lo que decimos, somos humanos, todos nos equivocamos, así que si has metido la pata, basta con pedir disculpas al prójimo, y perdonarnos a nosotros mismos.
– De lo que hacemos, como lo hacemos y como lo hacen los demás, normalmente hacemos lo que hacemos lo mejor que podemos, si fallamos o fallan en algo, en lugar de juzgar mejor preguntarse o preguntar ¿estás bien? ¿Cómo te sientes? Seguramente saldrá algo que ni sabíamos que existía.
– A los niños, a nuestros hijos y a los del prójimo…que si no habla, que si todavía lleva pañal, que si va más lento de lo normal, que si es nervioso, RESPIREMOS antes de juzgar a un niño, cada uno tiene su ritmo y sus necesidades, ninguno es mejor que otro, y cada uno tiene desarrollado un tipo de inteligencia diferente, así que, en vez de focalizarnos en lo malo (o no tan bueno) os propongo que vayamos a potencializar sus capacidades.
– A nuestros familiares o amigos, yo hubiera hecho eso o lo otro, SÍ, lo acabas de decir tú, YO, cada persona es un mundo, y si esa persona de tu entorno ha hecho algo de manera diferente, es por eso, porque es diferente, ni mejor ni peor, simplemente diferente.
– Y como cada persona es un mundo… ¿Qué más juzgas tú?

Una vez llevado el registro, nos daremos cuenta de que vivimos desde el juicio constantemente, y que si lo trasladamos a vivir desde el amor, el respeto, la solidaridad… nuestra vida cobre un significado diferente, seguramente más pleno y al mismo tiempo, estaremos entrenando a nuestra mente a ver el lado bueno de las personas y de la vida, casi sin darnos cuenta, y a parte, transmitiremos a nuestros hijos desde donde vivir, ya que si los observamos con detalle veremos que ellos son nuestra sombra, y que si ellos juzgan es porque siguen un modelo basado en el juicio.

Ser juez no es tarea fácil, ser juzgado menos, pero vivir toda la vida en ambos lados es estar ya, encarcelado.