Uno de los mejores regalos que podemos como educadores ofrecer a nuestros pequeños es aprender a aceptar la realidad tal y como se nos presenta. El primer paso para esto es entender que no estamos aceptando y cuales pueden ser los mecanismos de origen. A medida que crecemos y siempre viendo las reacciones de nuestros mayores, no aceptar las situaciones del momento presente nos puede dirigir a un estado de ansiedad, estrés y frustración constante, muy habitual en nuestra actualidad. ¿Reconoces en ti o en los tuyos alguna tendencia a la no aceptación?