Aceptación del mismo instante tal y como lo vives.

Ya estés cargado de rabia, ansiedad, angustia, tristeza o alegría, euforia..sea lo que sea, cuando lo atraviesas y no lo enmascaras con nada, se convierte en aceptación profunda. Se trata de vivir la experiencia, no la idea. No se trata de vivir la idea de ser la mamá perfecta, sino de vivirlo. Ver la gran oportunidad que se nos brinda ante situaciones de lucha, “imperfectas”, cargadas de intensidad, ya que es cuando puedes aprender que todo es perfecto en realidad. Tienes que cruzar la imperfección, para descubrir que todo es perfecto, no evitarla, no es estar en lucha continua evitando vivirlo sino permitir amar eso que nos disgusta. Esto cuesta mucho, y lo sé por experiencia, pero por lo mismo puedo decir, que la clave para atravesar esta puesta, es la atención. Permitiéndonos vivir de nuevo la emoción que nos inunda, y que en tantas ocasiones hemos rechazado, nos ayuda a reconocer la emoción sin juzgarla, valorándola como una emoción, que en su día no podíamos permitirnos vivir, y por ello creamos conductas que evitasen sentir aquello. Cuando ese reconocimiento llega, porque hemos sido capaces de colocarlos en el lugar del observador, de ser conciencia testigo, se produce la alquimia, que lo transmuta en aceptación profunda, que honra la vivencia, la emoción y tanto dolor sufrido. Imagina que estás con tus niños en casa, y de repente rompen aquello que con tanto cuidado habías mantenido a lo largo del tiempo,…y tu dices,..bueno,..a ver, solo es un objeto,…cálmate,…no pasa nada,…esto es para aprender algo,… yo soy una buena madre, y encima me estoy trabajando personalmente para ser mejor persona,… bueno,…mejor no exploto…. me calmo y lo acepto. Esto no sería más que una evitación a sentir tal vez que hay algo más dentro. ¡No pasa nada por sentir lo que en realidad sientes! De eso se trata…, en realidad, si eso sucede y resulta que hay una conversación interna en la que estás luchando por dar tu mejor cara, tal vez haya que sostener la atención ahí y ver que está pasando. Tal vez estés cargada de rabia, así que usando la clave de atender, y observar puede que aprendas que aun tienes miedo, de que pasen cosas que te saquen de tener el control. Y la atención deba sostenerse en observar que es lo que pasa si pierdo el control.

Viviéndonos desde esta actitud de espectador, practicándolo día a día, vemos esa transmutación en nosotros, donde reside el amor en todo, la compasión, la inteligencia, la agudeza intuitiva y la coherencia cardiaca. Desde este lugar, uno elige actuar con amabilidad para si mismo, y para con los demás. Esto no quiere decir que vayas a dejar de vivir experiencias difíciles, duras, de tristeza, dolor y miedo, tan solo que con la actitud de espectador no te identificaras únicamente en esas emociones y vivencias, y si lo haces porque te dejas arrastrar y ves envuelto en ellas, en el momento que vuelvas a ser observador y te des cuenta desde donde lo estabas viviendo, lo tomarás como oportunidad para mirar ahí donde tal vez anteriormente no quisiste hacerlo.